Un estudio del Consejo General muestra una amplia implantación, alta satisfacción y barreras que todavía limitan su continuidad.
Los sistemas personalizados de dosificación – SPD – forman parte del trabajo de muchas farmacias comunitarias. Su valor para el paciente es claro: ayudan a organizar la medicación y a seguir mejor el tratamiento.
Pero que un servicio sea útil no garantiza que pueda mantenerse sin dificultad.
Un informe del Consejo General de Colegios Farmacéuticos, elaborado con la opinión de 475 farmacias y 384 pacientes, señala que el 81 % de las farmacias participantes ofrece SPD. Más del 90 % de los pacientes consultados manifiesta un alto nivel de satisfacción.
El mismo estudio identifica barreras para ampliar el servicio: falta de convenios con las administraciones, ausencia de remuneración y escaso conocimiento por parte de otros profesionales sanitarios.
La diferencia entre ofrecerlo y sostenerlo está en la organización diaria.
- ¿Cuánto tiempo requiere preparar cada sistema?
- ¿Quién revisa la medicación y resuelve incidencias?
- ¿Cómo se coordina la farmacia con el paciente, sus cuidadores y otros profesionales?
- ¿Qué parte del coste asume la farmacia?
Responder estas preguntas ayuda a valorar el servicio con realismo. También permite detectar dónde se concentra el trabajo, qué procesos podrían mejorarse y qué acuerdos facilitarían su continuidad.
Para una farmacia, la satisfacción del paciente es un indicador relevante, pero no explica por sí sola la viabilidad del servicio. Hace falta considerar también los recursos, la coordinación y las condiciones económicas en las que se presta.
Un servicio asistencial puede aportar valor y, a la vez, necesitar un modelo que permita mantenerlo en el tiempo.
En Pulso Farmacéutico analizamos los retos de organización y sostenibilidad del SPD en la farmacia comunitaria.
¿El SPD de tu farmacia está organizado para crecer y mantenerse?